Me apasionan los negocios, pero me obsesiona la maquinaria que los hace funcionar.

Soy Demián Manzur. A los 15 años, mientras mis amigos salían a ver qué pasaba en el mundo, yo estaba encerrado en mi cuarto viendo qué pasaba en el tuyo.

No me malinterpretes. No era dinero lo que buscaba. Era el desafío.

Descubrí que con un par de trucos de phishing podía hacer que miles de personas me dieran sus contraseñas de ICQ y correo.

Ahí aprendí la primera lección real de mi carrera: Todo sistema tiene un punto de quiebre. Y si entendés el mecanismo, podés controlarlo.

De Costa Rica a la trinchera argentina

A los 20 me bajé del avión en Argentina con la idea de ser Ingeniero. Pero los libros de la facultad iban demasiado lento para un mundo que ya corría por fibra óptica.

Dejé la carrera para vender cámaras y computadoras. Ahí me encontré con la segunda lección: Si no sabes vender, no importa qué tan bueno seas desarmando máquinas. Tuve que aprender Google AdWords, Email Marketing y WordPress a los golpes, solo para que mi negocio no muriera antes de los seis meses. Lo que para otros era “marketing”, para mí era supervivencia operativa.

Hoy, soy papá de Noah y un obsesivo de la claridad

Sigo siendo el mismo pibe que desarmaba computadoras solo para ver si podía volver a armarlas mejor. La diferencia es que ahora lo hago con estructuras comerciales de gente que no tiene tiempo para perder dinero.

No esperes de mí un consultor de diapositivas prolijas y palabras en inglés para sonar importante. Espero que esperes a alguien que se mete en el barro técnico, que te dice la verdad aunque duela y que no va a apretar un botón si no sabe exactamente a dónde va a parar esa señal.

Si buscas a alguien que te diga a todo que sí, hay miles de agencias ahí fuera.

Si buscas a alguien que cuide tu inversión como si fuera la suya, quizás podamos hablar.