Me irrita un poco ver empresas que intentan vender más apretando el acelerador del marketing, cuando el motor del negocio está fundido.
Parece que si no decís que tenés IA, hoy no sos competitivo. Esa urgencia por subirse a la ola está haciendo que empresas y emprendedores quemen tiempo y plata en soluciones que son super endebles.
Estamos operando con tecnología de prestado.
La IA hoy te parece barata porque estamos viviendo en una burbuja de subsidios billonarios. No nos engañemos, esto es una guerra de mercado entre gigantes empresariales y políticos.
Mirá los números de OpenAI: para este 2026 proyectan ingresos de 25.000 millones de dólares, pero van a perder 14.000 millones. Sí, leíste bien. Pierden plata (y mucha) para que vos sientas que usar IA es “accesible”.
Mientras Nvidia opera con márgenes de lujo del 75%, los proveedores de software están en una caminadora financiera donde el costo de la materia prima (los tokens) se come su rentabilidad. No es eficiencia real; es una carrera por ver quién se queda con el mercado antes de que se acabe la nafta.
De la tostadora al riesgo comercial
Preguntarle a Claude o ChatGPT cómo arreglar la tostadora de tu casa es un éxito personal divertido. Pero pretender gestionar una empresa sin una estructura de datos sólida es un riesgo que no todos pueden pagar.
Los datos no mienten: el 95% de los proyectos de IA generativa no vieron un retorno de inversión (ROI) medible en el último año. El problema no es el algoritmo, es que los datos de las empresas están fragmentados, duplicados o directamente no existen fuera de la cabeza de los empleados. Estás intentando construir un rascacielos sobre cimientos de barro.
Y si creés que “el robot se hace cargo”, preguntale a Air Canada. Su chatbot inventó una política de reembolsos y la justicia dictaminó que la empresa es responsable total de lo que diga su IA. En 2026, los tribunales ya no aceptan la excusa de “fue el bot”. Si tu IA alucina y promete un producto por 1 dólar, el problema legal y financiero es tuyo.
No necesitás “prompts”, necesitás estructura
El mercado de los “Prompt Engineers” se está desplomando (un 40% de caída en la demanda). ¿Por qué? Porque escribir una instrucción linda ya no alcanza para que un negocio sea rentable.
Lo que hoy separa a los que avanzan del resto es la capacidad de limpiar las tuberías de datos y entender cómo integrar la IA en el flujo de trabajo real, no en una demo de PowerPoint.
La IA no es magia; es un motor. Y si al motor le cargás basura, va a escupir basura a una velocidad que tu departamento legal no va a poder atajar.
Antes de buscar el “parche” tecnológico de 20 dólares al mes para tapar baches operativos, quizás es momento de diseñar el sistema que realmente se banque la escala de tu negocio.

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